Recordemos Algo…

Los que nos olvidamos de nuestra historia, tendemos a repetirla…

Nos encontramos ya bastante adentrados en el siglo XXI;  todavía resuenan en nuestras mentes las memorias de todos los eventos transformadores del siglo pasado en los cuales fuimos testigos de guerras sangrientas ,de grandes cataclismos, crisis financieras ,la redefinición de las fronteras…. en fin, son incontables los libros, documentales y reseñas de todo tipo que nos hablan de un siglo de crisis pero también, de grandes avances científicos, tecnológicos y artísticos.

Todavía estamos viviendo las secuelas de una pandemia que arrasó con nuestra forma de vida; todavía usamos cubre bocas por protegernos de un contagio… todavía, el miedo invade la mente de millones de seres humanos que han visto como su estilo de vida ha cambiado radicalmente y ahora nos enfrentamos al fantasma de la guerra.

Me parece increíble el aceptar que todavía existen intereses por la conquista de nuevos territorios, cuando eso fue la historia que yo estudié en la escuela. Asímismo, el ser testigo de cómo nuestra tecnología ha evolucionado para confundirse con lo que hasta hace pocos años se podía considerar ciencia ficción y sin embargo, seguimos derramando sangre de hermanos en el nombre de nuestro ego.

Una vez más, hoy tenemos la opción de trabajar por nosotros y por el mundo; es una grandiosa oportunidad para enfrentar este periodo de cambio y de transición que estamos experimentando y más allá de simplemente de querer sobrevivir a estos tiempos, el atrevernos a trascender…

Pero, ¿a qué me refiero por trascender?  Al acto de cambiar nuestra mirada, no al exterior sino al interior y finalmente explorar la naturaleza de nuestra verdadera esencia.  A medida que se va colapsando toda nuestra zona de confort, somos más conscientes de lo que es verdaderamente valioso en nuestra vida. Nos quedamos con lo trascendente, lo vital… lo real.  Devenir mas presentes, experimentar nuestra estancia en este mundo y sentir la gratitud de un nuevo día cada mañana.

Ciertamente que puede ser atemorizante todo lo que estamos presenciando, pues el ser humano le tiene miedo a lo desconocido, al vacío; pero, irónicamente, en esa vacuidad es donde vamos a encontrar la plenitud.  En esa obscuridad es donde vamos a encontrar nuestra verdadera luz y en ese silencio vamos a encontrar la elocuencia de nuestra voz interior.

A mi juicio, la humanidad está en un proceso de transición a una experiencia superior a una realidad insospechada, que rebasa por mucho la imaginación de cualquier escritor o director de cine y nos toca a nosotros, a las generaciones que estamos presentes en el mundo hoy, ser testigos de ese gran cambio y seguramente también contribuiremos a ser partícipes

Recordemos pues nuestra historia y no la repitamos.  Aprendamos nuestras lecciones y atrevámonos simplemente a confiar.